PREGUNTAS Y RESPUESTAS (FAQs)

  • ¿Es la pornografía solamente un tipo de entretenimiento inofensivo?
No.  Esposas, psicólogos, confesores, asesores, departamentos de Recursos Humanos y Oficinas legales ven y oyen que los usuarios de pornografía generalmente se esconden de las otras personas, y saben el daño que la misma trae a las vidas de las personas.  Existe amplia información de estudios científicos relacionados con la adicción, ya que la gente tiende a usarla cada vez mas y por periodos de tiempo mas largos.  Empieza a afectar sus relaciones, su trabajo, y su vida espiritual.  Puede llevar a problemas financieros y legales.

  • ¿Es la pornografía una actividad privada que no afecta a nadie?
No.  Usted no esta consciente de cómo la misma afecta su vida, y como impacta sus relaciones y su comportamiento con otras personas.  Si usted de verdad cree que no hay efectos negativos en su vida, le preguntaríamos por que necesita la pornografía en su vida.  Muchas personas argumentan que están “solo viendo”, o que masturbarse los ayuda a relajarse o que la misma les alivia la frustración sexual que resulta de relaciones fallidas.  Si alguien necesita relajarse o aliviar la tensión en relaciones interpersonales difíciles, seria mejor resolverlas u obtener ayuda en las situaciones que lo llevaron a usar pornografía.  El uso de pornografía es ultimadamente una actividad aislada que lleva solo a más aislamiento.  Ofrece gratificación inmediata pero no satisfacción interpersonal a largo plazo.  Una ironía trágica es que muchas parejas nunca experimentaran la alegría del potencial de intimidad marital por la distracción y disipación causada por el uso de pornografía por parte de un esposo.  También afecta profundamente la vida espiritual.  La persona humana, es un compuesto de alma y cuerpo.  Según Sexaholicos Anónimos, un sexaholico es alguien a quien la lujuria se ha convertido en una adicción.  La lujuria, que es en si misma una fijación desordenada y excesiva al placer sexual, es esencialmente un problema espiritual y por lo mismo necesita una solución espiritual (Vogt, 2000).  La adicción del hombre por el placer sexual debe llevarlo a la búsqueda de Dios, quien única y verdaderamente puede saciar su sed.  Leer “El Problema Pastoral de la Masturbación”, por el Fr. John F. Harvey en http://courager.net/PIPMasturbation.html

  • La pornografía mejora nuestra vida sexual.  Mi esposa y yo vemos pornografía juntos para obtener ideas y hacer el amor de formas interesantes.
Probablemente esto es cierto en algunos casos, aunque su validez es cuestionable.  Primero que nada, las actividades sexuales que se muestran en la pornografía son poco realistas, así como muchos aspectos de ese material.  Esto hace que la imitación en la vida real de tales actividades vistas en cuadros pornográficos sea más difícil de lo que parece, y los resultados de dicha actividad son menos gratificantes de lo que se esperaría.  En segundo lugar, pareciera extraño que ambos esposos estén igualmente interesados en maniobras sexuales novedosas, lo que significa que uno de los dos se ve presionado para complacer al otro, de manera que se compromete el sentido mutuo del sexo marital.  Y tercero, exponerse a cualquier forma de pornografía es riesgoso, ya que existe una fuerte posibilidad a volverse adicto a la novedad sexual, la cual es insostenible y ultimadamente destructiva.  Una forma mejor de mejorar la calidad de los encuentros sexuales es trabajar en profundizar la relación marital en los niveles emocionales, mentales y espirituales.

  • Mis amigos y yo vemos pornografía por diversión ya que nos burlamos de ella.
Aunque este comentario a veces se escucha, se puede sospechar que sea una mentira o una excusa.  Ciertamente, la pornografía es a menudo una caricatura del comportamiento sexual realista, y que por mucho es ridícula.  Sin embargo, exponerse a la misma es un prospecto riesgoso.   En tanto sea ridículo, las imágenes pueden quedarse grabadas y el burlón seguirá oprimiendo botones, y la pornografía reirá de último.  Es mejor no exponerse a la peligrosa posición de probar su desprecio a la pornografía de esta manera.

  • Solo la veo ocasionalmente para relajarme.  No soy un adicto a la pornografía.
Usted cree que puede controlar el uso de la pornografía, y esto podría ser cierto al principio.  De alguna manera, el uso de la pornografía siempre tiene control sobre el usuario, usted cree que puede alcanzar un orgasmo sin tener que preocuparse por llenar las necesidades de su pareja.  Pero muy pronto, usted perderá el control de su habilidad para dejar de hacerlo.  Durante un tiempo, usted puede ser capaz de abstenerse, pero en la mayoría de los casos, se dan ciclos de abstinencia y uso desenfrenado de la misma.  La pornografía es utilizada a menudo como una forma de auto-medicamento para aliviar el estrés, (Carnes, 2001) o como una forma de suavizar emociones problemáticas que son resultado de un trauma o de un abuso pasado (Gorski & Miller, 1986).  Ver pornografía usualmente lleva a otros comportamientos compulsivos: masturbarse, ver más pornografía y promiscuidad (Schneider & Irons, 2001; Carnes 1983 & 2001).

  • Puede que me masturbe ahora que soy soltero, pero cuando me case no lo necesitare – tendré una esposa a quien hacerle el amor.
Existen por lo menos tres problemas en esta afirmación, las cuales son creencias populares.  Lo mas importante, es que esta afirmación distorsiona el rol de una esposa para con su esposo, enfocándola como un “objeto de lujuria”.  Esto es degradante para las mujeres y es una receta para un desastre en una relación.  No existe una mujer que psicológicamente esperaría el día de casarse para sustituir el lugar de la pornografía en la vida de su esposo para convertirse en el objeto de su lujuria.  Tal situación seria contraria tanto a la naturaleza verdadera del amor, que se basa en el deseo del bien para la otra persona, como a la naturaleza del matrimonio, la cual se basa en darse mutuamente uno al otro. En segundo termino, este punto asume que una persona soltera, de algún modo, necesita masturbarse.  Esto, enfáticamente no es verdad, ya que las vidas de muchos santos y de otros solteros castos abundan en la historia.  Es un mito cultural que se necesita una actividad sexual regular para mantenerse sano o para encajar psicológicamente.  Un tercer problema es que no hay evidencia de que un comportamiento adictivo como la masturbación cambie después de que una persona se casa.  La lujuria no se cura al obtener un objeto, sino cultivando el auto-control.  Muchos matrimonios se han destruido o se han dañado seriamente por comportamientos sexuales adictivos (incluyendo la masturbación) que no cesaron después del altar.  Llevar la lujuria al matrimonio, simplemente hace que en lugar de una persona infeliz, existan dos.  Leer “El Problema Pastoral de la Masturbación” por el Fr. John F. Harvey en http://couraagerc.net/PIPMasturbation.html

  • ¿Es el consumo de pornografía prescrito en ciertos casos por sexólogos y terapistas maritales para revitalizar relaciones sexuales estancadas?
Los terapistas seculares podrían ofrecer tal consejo; sin embargo, ello es moralmente incorrecto y su efectividad es altamente debatible.  Por razones expuestas anteriormente, la pornografía utilizada por parejas es riesgosa y dudosamente una forma de terapia.  De la misma forma, la masturbación no conduce a un mejor sexo con la pareja, aunque el que lo hace pueda fantasear con su esposa mientras lo realiza.  Aparte de ser un pecado mortal, la masturbación es un acto inherentemente egoísta que lleva a la absorción en la fantasía y subsecuentemente en la lujuria.  No ayuda a una persona a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar la intimidad sexual, no tiene relación con el darse uno mismo por amor, y podría llevar a las parejas a pensar que los problemas en su relación (que generalmente existen en el fondo de desordenes sexuales no biológicos) se pueden solucionar por medios “mecánicos”.  Contrario a la creencia popular, el sexo que satisface no es el cimiento de un buen matrimonio.  Los esfuerzos para mejorar las relaciones sexuales de las parejas que tienen dificultades en sus matrimonios se limitan si la calidad de la relación en general no se mejora antes.

  • ¿Qué es la pornografía?
El Catecismo de la Iglesia Católica define la pornografía de la siguiente manera: “La pornografía consiste en reemplazar actos sexuales reales o simulados de la intimidad de la pareja para mostrarlos deliberadamente a terceras partes.  Es una ofensa a la castidad porque pervierte el acto conyugal, el darse uno al otro como esposos.  Es una falta grave a la dignidad de los participantes (actores, vendedores, el público), ya que cada uno de los mismos se convierte en un objeto de placer y de ganancias ilícitas para otros.  Envuelve a todos los que participan en la misma en una ilusión de un mundo de fantasía.  Es una ofensa grave.”

La palabra pornografía viene de una frase griega que significa “un escrito acerca de prostitutas”.  La pornografía es esencialmente un producto de consumo cuyo objetivo es crear una demanda creciente de sexo.  Al igual que usar a una prostituta, utilizar la pornografía para gratificar la lujuria es una manera de disfrutar el placer de la actividad sexual sin tener que tomar en cuenta las necesidades de su pareja.  La misma tiene varias formas: imágenes electrónicas, video clips o películas, revistas, escritos impresos, grabaciones auditivas, salas de Chat, llamadas telefónicas…  Lo que unifica a estas variadas formas es el deseo de la parte que los crea para atrapar consumidores.  Aun muchas cosas que no fueron creadas con ese propósito, tal como un catalogo de ropa ordinaria utilizada por modelos, puede tener tal efecto.  Aquellos que tienen un problema con la lujuria pueden acudir a tales cosas repetidamente como lo harían con material mas explicito.  En este caso, el adicto al sexo esencialmente convierte material inocente en pornografía, utilizándolo para encender la lujuria cuando el así lo desea.

  • ¿Por que las personas usan pornografía?
La gente usa pornografía para generar fantasías sexuales, durante las cuales, en la mayoría de los casos, se masturban para obtener un orgasmo.  El efecto bioquímico del orgasmo al cerebro es similar a la experiencia de tomar un cóctel de drogas estimulantes, sedantes y narcóticas (analgésicas) al mismo tiempo.  Por lo tanto, el orgasmo es un reforzador poderoso para mantener el comportamiento que lo alcanza y hace que una persona que se masturba quiera hacerlo de nuevo.  Aquellos que se vuelven dependientes, tienden a hacerlo como una forma de premio o como una forma de calmar sus ansiedades, de la misma manera que un drogadicto usa una droga.  Muchos psicólogos consideran la masturbación compulsiva ante la pornografía como una forma de adicción sexual o un comportamiento sexual compulsivo.  En algunos casos, los adictos suelen ser personas que son aislados socialmente debido a sus condiciones de vida, pocas habilidades, timidez, u otros problemas que les causan dificultad en formar relaciones que los podrían llevar al matrimonio.  En otros casos, son individuos que están casados o tienen relaciones sexuales pero están bajo presión intensa, tienen ansiedades extremas o sobrellevan conflictos con esposos que los llevan a buscar otros mecanismos sexuales.  La pornografía por Internet es especialmente atractiva para muchos ya que tiene las siguientes características: es accesible, es anónima y es barata--- lo cual los psicólogos llaman “el motor triple A” (por sus siglas en ingles) que los lleva al consumo de pornografía por Internet.  Por ser ubicua, la pornografía en Internet es fácil de encontrar y a menudo difícil de evitar.  Aunque puede llegar a grandes cantidades (al igual que costos secundarios como menos productividad en el trabajo) ente los que son adictos a la misma, la pornografía por Internet es barata y generalmente gratis.  Y debido a que permite al usuario cierto control sobre su identidad y su auto-presentación, la misma tiende a ser una actividad privada.  Debido a estos factores, la pornografía en Internet y la masturbación se vuelven tentaciones que, no importando los mejores esfuerzos, son imposibles de resistir.  Esto se vuelve más común en una sociedad como la nuestra, en la cual los medios de entretenimiento y publicidad utilizan técnicas de seducción para ganar acciones de mercadeo por sus productos.

  • ¿Qué es lo malo de la pornografía?
La pornografía se puede criticar a varios niveles.  En primer lugar, aunque nadie la vea, la misma contiene anti-valores como un artefacto cultural y corrompible.  Antes de ser electo Papa, Juan Pablo II describió la pornografía como una “tendencia marcada a acentuar el elemento sexual mientras se reproduce el cuerpo humano o el amor humano en una obra de arte, con el objeto de inducir al lector o visor a creer que los valores sexuales son los únicos valores de la persona y que el valor no es mas que una experiencia, individual o compartida, de dichos valores únicamente” (1994, p. 192).  El punto de vista que el describe es distorsionado, el cual no solo sobre-enfatiza la sexualidad para negar otras características humanas, sino que presenta a otro ser humano como un simple objeto sin una vida interna.  Tal punto de vista es contrario al amor, el cual, cuando es real, no tiene que ver con obtener placer de otra persona para si mismo, sino que se refiere al deseo de procurar el bien para otra persona.  Por lo tanto, la pornografía, como una representación de seres humanos y como una afirmación acerca de la naturaleza del amor, niega la dignidad a la cual toda persona tiene derecho como un hijo de Dios inteligente y libre.

En cuanto a los valores que contiene la pornografía, cuyos creadores intentan transmitir a los consumidores, cualquier contacto con la misma expone a la persona a ideas falsas y descarriadas.  Debido a que dichas ideas están sumidas en imaginación u otro medio y generalmente no son explicitas, las mismas son fáciles de absorber sin darse cuenta.  Por lo tanto, aunque alguien vea o escuche pornografía sin querer, tal persona se expone a un riesgo espiritual e intelectual.  En cuanto a la formación, debemos evitar exponernos a la pornografía, aunque sea de una manera despreciativa, ya que la misma no es ni enriquecedora ni edificante.  Moralmente hablando, en muchos casos, el ver u oír pornografía en cualquier medio constituye un pecado venial de exposición voluntaria a la tentación, o bien una falta al evitar las ocasiones de pecado, y debe ser confesado como un pecado ante un sacerdote.

Aunque la pornografía es negativa en si misma y corruptiva para observar, el problema mas serio tiene que ver con su asociación con la masturbación.  La masturbación ha sido considerada, desde tiempos bíblicos como algo gravemente inmoral y en la doctrina católica puede ser un pecado mortal.  Lamentablemente, existe una gran cantidad de teología moral deshonesta en circulación durante las últimas décadas, la cual intenta confundir a los creyentes con argumentos que justifican la masturbación en una variedad de campos específicos.  Tales enseñanzas erróneas se han infiltrado en muchas órdenes religiosas y en parroquias, las cuales comúnmente están a la mano de católicos creyentes que buscan guía pastoral en cuanto a este respecto.

  • Todos aquellos que necesiten un buen consejo, harían bien en consultar primero una enseñanza oficial de la Iglesia.  El Catecismo de la Iglesia Católica (2352) reafirma la enseñanza tradicional acerca de la inmoralidad de la masturbación, citando otro documento antiguo del Vaticano que establece:

http://www.vatican.va/roman_curia/congregation/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19751229_persona-humana_en.html

Cualquiera que sea la fuerza de ciertos argumentos de naturaleza biológica o filosófica, que han sido utilizados por teólogos, de hecho ambos el Magisterio de la Iglesia—en el curso de una tradición constante—y del sentido moral de los creyentes ha declarado sin dudar que la masturbación es un acto desordenado intrínseco y serio.  La razón principal es que, cualquiera que sea el motivo de actuar de tal manera, el uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de tal facultad.  Debido a que carece de la relación sexual establecida por orden moral, principalmente la relación que conlleva: “el sentido pleno de darse a si mismo y la procreación humana en el contexto de amor verdadero”.  Todo ejercicio deliberado de la sexualidad debe ser reservado a una relación regular.  Aunque no se pueda probar que las Escrituras condenan este pecado por nombre, la tradición de la Iglesia ha entendido correctamente que la misma es condenada en el Nuevo Testamento, cuando el mismo se refiere a “impureza”, “falta de castidad” y otros vicios contrarios a la castidad y a la abstinencia.  [Persona Humana: Declaración de Ciertas Preguntas Respecto a la Ética Sexual, Ch IX].

Al separar la actividad sexual de sus propósitos naturales de unidad entre los cónyuges y la procreación, la masturbación es radicalmente contraria al plan de Dios para el cuerpo humano y para las relaciones humanas.  La masturbación encierra a la persona en su propio mundo de fantasía, creando una preocupación que le impide intimidad relacional y le dificulta crecer en la virtud de la continencia y el auto-control.  Una persona que se masturba no es capaz de crecer espiritualmente.  El Fraile Benedicto Groeschel escribe:

“El crecimiento como un cristiano, o ciertamente, como un creyente sincero de cualquier tipo, requiere un esfuerzo constante.  Involucra un esfuerzo interminable de purificar motivos, mejorar el comportamiento, usar mas el propio potencial, y volverse cada vez mas sensible a los derechos de los otros”.  El Evangelio de San Juan relata dramáticamente la ley moral para la vida espiritual con el mensaje puntual “Si me aman, sigan mis mandamientos” (Jn.14; 15)  [Pasajes Espirituales, p.106].


Mientras la Iglesia mantiene que la masturbación es un pecado grave,  reconoce que la culpabilidad de la persona que se masturba sea por la fuerza de la costumbre, por mala información, por falta de conciencia, o por otros factores.  La determinación de la culpa es algo que debe ser juzgada por un sacerdote en el contexto del Sacramento de la Penitencia.

  • ¿Qué hace el uso de la pornografía a las personas?

Extractos del documento del Consejo Pontificio de Comunicaciones Sociales, “pornografía y Violencia en los Medios de Comunicación, una Respuesta Pastoral” (1989):

  • La pornografía y la violencia sadista degrada la sexualidad, corrompe las relaciones humanas, explota a los individuos, en especial a las mujeres y a los jóvenes, degrada el matrimonio y la vida familiar, fomenta un comportamiento anti-social y debilita la fibra moral de la sociedad misma” (S10).
  • “Un efecto claro de la pornografía es el pecado.  La participación deliberada en la producción o diseminación de estos productos nocivos, únicamente puede ser juzgado como un serio mal moral.  De la misma manera, la producción y diseminación de estos materiales no podría continuar si no hubiese mercado para los mismos, de modo que los que utilizan tales materiales no solo se hacen un daño moral a si mismos sino que contribuyen a la continuidad de un negocio nefasto” (S11)
  • “Aunque se haga llamar “implícita”, la pornografía puede tener un efecto progresivo de desensibilización, volviendo a los individuos moralmente nulos y personalmente insensibles a los derechos y dignidad de los otros” (S14).
  • “La pornografía puede fomentar preocupaciones malsanas en fantasía y comportamiento.  La misma puede interferir con el crecimiento moral personal y el desarrollo de relaciones sanas y maduras, especialmente en la vida matrimonial y familiar, en la cual la confianza mutua y la apertura a la integridad moral personal de pensamiento y acción son tan importantes.” (S15)
  • “La pornografía esta en contra del carácter familiar de la expresión sexual humana.  Mientras mas se considere a la actividad sexual como una búsqueda frenética de gratificación personal en lugar de una expresión de amor verdadero en el matrimonio, mas se  puede considerar a la pornografía como un factor que contribuye a la distorsión de la vida familiar en general.” (S16)
  • “Un mensaje fundamental de la pornografía es la violencia y el desden, el considerar a otros como objetos en lugar de considerarlos personas.  Por lo tanto, la pornografía y la violencia pueden acabar con la ternura y compasión y además promover la insensibilidad y hasta la brutalidad.” (S18)
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  • ¿Qué es la adicción a la pornografía/cibersexo?
La tecnología de Internet ha avanzado más rápido que cualquier otra tecnología en la historia (Conner, 2006) y ha cambiado positivamente el horizonte cultural de los medios de comunicación en masa.  Lamentablemente, sin importar su utilidad, existe un consenso creciente entre los profesionales de la salud mental acerca de los efectos devastadores del cibersexo (generalmente, el uso de tecnología en linea para usos eróticos) adicción a individuos y sus vidas personales, profesionales, maritales y familiares.  Para muchos individuos que se han involucrado en cibersexo, sus vidas se vuelven angostas, su libertad se ve disminuida, gastan energía y el precio que pagan en sus vidas personales y las vidas de las personas que aman son dolorosas y destructivas.  Tal como lo describe Hayden (2007), la adicción al cibersexo es como una picazón que siempre esta esperando a ser rascada.  Sin embargo, el rascarse causa más daños y nunca alivia la picazón.

La adicción sexual es descrita por Patrick Carnes, Ph.D. (2001) como la sustitución de una relación sana con otros por un evento o proceso por una relación “enfermiza”.  Esta relación enfermiza provee una experiencia de alteración de estados de ánimo que se vuelve el centro de la vida del individuo, generalmente a costa de serias consecuencias adversas.  La adicción al cibersexo, que es un sub-tipo de adicción sexual, ofrece una experiencia intensa de “ofuscamiento erótico” desprovisto de toda interacción real con un humano.  Al igual que con cualquier adicción, los adictos a la pornografía o al cibersexo demuestran una preocupación creciente por el uso y experimentar el ofuscamiento erótico.  El usuario adicto demuestra tolerancia respecto a la frecuencia, tiempo que invierte en dicha actividad y el nivel de depravación o legalidad del contenido sexual.  Irritabilidad, desesperación y ansiedad son algunos de los síntomas al intentar retractase, tratando de parar o dejar de utilizar el cibersexo.  Sin importar las consecuencias adversas del cibersexo a la persona individual y física, profesional y financiera,  a las vida familiar y marital del usuario adicto, el o ella presenta cierta dificultad para cesar los comportamientos devastantes.

  • ¿Por qué  es el cibersexo es adictivo?
El once por ciento (11%) de las personas que usan Internet se vuelven compulsivas o adictas (Conner, 2006).  El Internet es especialmente adictivo por los efectos estimulantes de imágenes e información interactiva, interminable y que genera retos y por la respuesta inmediata que se obtiene siempre.  Erróneamente se piensa que el Internet es una herramienta segura para personas que son socialmente ineptas, tímidas o no populares.  La gente puede disfrazar su identidad, y así escapar al miedo del posible rechazo en una relación real.  Estas personas pueden llenar sus fantasías sexuales más vergonzosas sin ser descubiertos.  Para llenar tales fantasías, algunos usuarios eventualmente buscaran personas para tener sexo real en lugar de cibersexo (Conner, 2006).

Biológicamente, tanto el estimulo externo e interno a través de la idea, fantasía o necesidad sexual, genera serotonina y dopamina en el cerebro, un proceso neuroquímico que provee una experiencia eufórica que algunos profesionales de la salud mental llaman la ofuscación erótica.  Este estado es extremadamente placentero y adictivo, comparable a un alcohólico que toma su tercer bebida (Conner, 2006).  La ofuscación erótica cambia y excita el estado de ánimo del usuario y consecuentemente, el usuario adicto desea re-experimentar más periodos de ofuscación erótica.  A menudo, esto se usa como una manera de auto-receta para aliviar el dolor emocional de relaciones pasadas, desordenes en estados de ánimo o una baja autoestima física.  Conner (2006) afirma que permanecer en estado de ofuscación erótica es el mejor antidepresivo.  Los usuarios de Internet que experimentan inquietud, hiperactividad y déficit de atención generalmente usan la hiper-sexualidad para auto-medicarse para estos síntomas (Hayden, 2007)

Psicológicamente, la experiencia de la ofuscación erótica es tan provocadora y tan gratificante que se vuelve como un efecto de droga.  Este efecto produce un estado mental en el cual uno puede mantener la idea que “puedo experimentarlo cuando quiera”, o bien provee una solución de “Nadie me quiere como soy, el sexo es la necesidad más importante, y no puedo depender de una persona para satisfacer mis necesidades”.  Satisfacer las necesidades de esta manera hace que la persona no tenga que esforzarse en desarrollar su auto-estima, establecer y mantener relaciones, o arriesgarse en tratar sus frustraciones interpersonales o sus decepciones.  En lugar de eso, la persona vive fantasías sin vulnerabilidad al rechazo interpersonal o la desilusión (Hayden, 2007), es una regresión al yo infantil en donde todas las necesidades se satisfacen sin responsabilidad alguna.  Es mas, el uso de Internet provee al usuario un sentido de auto-confianza y auto-dominio en un mundo ficticio de tecnología, el cual consecuentemente incita mas curiosidad para explorar lo que aparentemente es una fuente inagotable de fantasías sexuales.  El usuario puede ver casi lo que sea sin consecuencias sociales o sin que nadie lo sepa.  Como resultado, el Internet fomenta un comportamiento sexual y social desinhibido (Conner, 2006).  Mientras se vuelve compulsivo o adictivo, su uso disminuye el sentido de control en el mundo real y la misma se convierte en un sustituto de la vida real, la gente real y las relaciones reales.  Entonces, el usuario se vuelve más dependiente del cibersexo para obtener un sentimiento temporal de auto-dominio y un alivio temporal al dolor emocional y un sentido inadecuado de su valor como persona.

  • ¿Cuales son los riesgos de ver pornografía o de participar en cibersexo?
Las actividades pornográficas y el cibersexo implican riesgos físicos, profesionales, relacionales y legales (Schneider & Weiss, 2007).  Si el cibersexo lleva a encuentros sexuales en la vida real, el usuario esta en riesgo de contraer VIH (SIDA) y otras enfermedades de transmisión sexual.  Si el usuario continua navegando o bajando material sexual sin importarle las advertencias o el peligro de ser monitoreado, el mismo podría perder su trabajo.  Si el usuario se ve envuelto en actividades sexuales ilegales, tales como sexo con menores, el mismo incurre en riesgo legal o de ser juzgado por tales crímenes.  Las relaciones con los adictos a la pornografía o el cibersexo tienden a deteriorarse ya que el usuario puede volverse una persona que explota a su pareja, ve a los demás como objetos sexuales, o se vuelven distantes, frustrados y resentidos.  Los usuarios generalmente tienen un comportamiento secreto, que intentan cubrir con otras actividades, y traicionan a aquellos a quienes aman.  Mientras mas se enredan los usuarios en la net (red) del cibersexo, uno de los efectos principales en el resto de la familia es la perdida de tiempo con la esposa y con los hijos.  El usuario pasa menos tiempo con su familia y más tiempo en las actividades sexuales en línea.  La intimidad sexual con el esposo (a) se vuelve extraña, ya que el adicto empieza a perder el interés en el sexo real o se vuelve emocionalmente distante con personas reales que no igualan las emociones del cibersexo (Schneider, 2003).  Si eventualmente tiene sexo con la esposa, los usuarios se vuelven explotadores y centrados en si mismos, utilizando a su pareja como una ocasión para imitar las fantasías que vieron en línea.  El usuario podría culpar a su esposa por no ser tan buena en la cama o bien solicitarle que participe en actividades sexuales que la esposa podría encontrar personalmente repulsivas (Schneider, 2003 – Schneider & Weiss, 2007).  Cuando el usuario adicto no puede accesar al servicio de Internet, puede presentar episodios de ansiedad, irritabilidad, enojo y frustración, que pueden repercutir en su esposa y en sus hijos.  La vida social del usuario adicto también se vuelve solitaria.  Pasa muchas horas solo con la computadora, envuelto en actividades y fantasías sexuales, mientras las amistades reales y los contactos sociales quedan a un lado (Schneider & Weiss, 2007).

  • ¿Todos estamos en riesgo?
Muchos sitios de Internet están estructurados para atrapar a los usuarios de Internet con material pornográfico en línea.  Con el uso de ventanas que aparecen cuando menos se las espera o una variedad de técnicas para llegar a sitios secretos, estos sitos de Internet irrumpen en la página inicial de los usuarios para exponerlos a tal material, obtener y mantener la atención del mismo para después hacer que gaste dinero.  Todos los usuarios empiezan con material de inicio, hay algunos sitios que son las puertas a otro contenido que es mas explicito y traumatizante.