· Soluciones Integrales
· Soluciones Psicológicas
· Soluciones Sociales
· Soluciones Espirituales


SOLUCIONES INTEGRALES

La tradición católica siempre ha reconocido la unidad de la persona humana en cuerpo y espíritu.  La persona humana es creada únicamente por Dios con intelecto y libertad de acción, la cual esta llamada a la amistad con Dios por medio de la fe en Jesucristo y quien esta formada en santidad a través de una vida de virtud y participación en los Sacramentos de la Iglesia.

Debido a la interconexión e atributos físicos y espirituales en la persona, la salud humana depende en el ordenamiento adecuado del cuerpo y del alma.  Esto incluye la vida emocional y los deseos.  El ordenamiento correcto de la relación personal con Dios depende no solo de las cualidades espirituales como la fuerza de la fe, también tiene que ver mucho con la salud mental del individuo.  Tener tendencias compulsivas o un punto de vista distorsionado de la realidad (entre otros problemas posibles) puede disminuir severamente la habilidad de una persona para percibir y responder al llamado de Dios—su libertad de amar.

Como Cristianos Católicos, creemos que la fuente optima de desintegración y separación en las personas humanas es el pecado original.  Nuestra naturaleza humana fue herida por el Pecado Original.  Como resultado, tenemos una tendencia a ser arrastrados a lo que no es bueno para nosotros.  Nuestras emociones no siempre son gobernadas por nuestra razón.  Nuestra fuerza de voluntad se debilita, nuestro intelecto se oscurece.  Queremos hacer X pero terminamos haciendo Y.  Como San Pablo dice: “No hago el bien que quiero y el mal que no quiero es el que hago” (Romanos 7:19).  Como resultado, vivimos en un mundo imperfecto y pecador con problemas en nuestra vida personal, nuestras familias, nuestro barrio y nuestra cultura.  El desorden y la confusión de nuestro estado de pecadores tiene que salir a pelear en la arena de las relaciones sexuales.  Muchas personas pueden ser ignorantes de la doctrina católica correcta o han recibido una mala doctrina por la cultura secular que adoptan, y que acepta creencias erróneas y comportamientos sexuales inapropiados que daña no solo al individuo sino también a la sociedad como un todo.

Creemos que seremos más felices y más sanos (en esta vida y en la otra) cuando seguimos las enseñanzas morales de la Iglesia. Una gran cantidad de estudios científicos da credibilidad a los efectos positivos de la religión en la salud (ver, por ejemplo, el articulo de la revista Newsweek de Octubre/Noviembre de 2003: “Fe y Sanidad”).  Mientras la mayoría de los medios hacen un esfuerzo enorme por darle glamour al pecado, la verdad acerca del pecado es que es enfermizo, destructivo y triste.  El pecado puede ofrecer satisfacción inmediata y a corto plazo, pero ultimadamente se vuelve auto-destructivo para quien lo comete.  Aquellos que escuchan la verdad verdadera, como los sacerdotes en el confesionario, los psicólogos en su consultorio y los seres amados de los que se ven atormentados por el pecado, saben el resto de la historia.  El Fraile John Harvey, se ha dado cuenta durante muchos años de escuchar confesiones, que nunca ha conocido a una persona que se masturbara y que no quisiera deshacerse del hábito.  Respecto de un comportamiento que hoy día es mas celebrado que condenado, pareciera extrañó que tantas personas se encuentren esclavizadas por el mismo.  Los problemas sexuales, como el uso compulsivo de pornografía, no son aislados sino que causan otros problemas en otras áreas de la vida real.  (Ir al Segmento de “¿Usando pornografía?” para leer una discusión de tales problemas).  Esconder el uso de pornografía también puede dañar emocionalmente, provocar depresión o crear sentimientos de culpa.  Uno empieza a tener progreso en un área, solo para descubrir un nuevo problema.  Esto puede crear decepción y probablemente un sentimiento de desesperanza de que uno nunca va a poder salir del problema.  Como cristianos, tenemos fe.  Cristo vino para darnos vida, donde había muerte y pecado.  El vino a restaurar la unidad de nuestros cuerpos y espíritus, a través de su gracia transformadora: “Donde abundo el pecado, sobreabundo la gracia” (Romanos 5:20).  Para muchos, el hecho de vivir en castidad parece una meta imposible.  Sin embargo, estamos llamados a hacerlo por el ideal de Cristo mismo: “Benditos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).  Dios siempre nos da la gracia que necesitamos para vivir una vida cristiana. 

Dios también cuenta con nosotros para que hagamos nuestra parte.  Necesitamos obedecer sus mandamientos, cultivar nuestra amistad con El y participar en la misión salvadora de su Iglesia.  También tenemos a nuestra disposición los descubrimientos y avances de paciencia que, en armonía con las verdades de la fe católica, nos ayudan a volvernos sanos en mente, cuerpo y espíritu.  Como san Irineo dijo: “La gloria de Dios es la persona humana completamente viva”.

Las tres áreas principales que se ven impactadas por la adicción pornográfica son la sicológica, la social y la espiritual.  No solo estas tres áreas se ven impactadas sino que existe un creciente consenso entre los profesionales de la salud mental que dicen que se debe evaluar el diagnostico y tratamiento de tal adicción de una manera integral para considerar adecuadamente los distintos factores que juegan un rol en el desarrollo de la misma. Creemos que la esperanza y la recuperación regresan cuando la persona no tiene contradicciones consigo misma, sino cuando trabaja para integrar su vida sicológicamente, socialmente y espiritualmente.  Entonces, se restaura la unidad.